A estas alturas no es ninguna noticia que Sony haya decidido poner fecha de caducidad al formato físico en PlayStation. A partir de enero de 2028, los nuevos juegos que se lancen para sus consolas dejarán de producirse en disco.
Entiendo perfectamente el motivo empresarial. La mayoría de gente compra ya en digital, fabricar y distribuir discos cuesta dinero y para Sony es mucho más cómodo tener todo centralizado en su propia tienda. Pero una cosa es entender la decisión y otra muy distinta pensar que sea buena para el jugador.
Yo mismo compro muchos juegos digitales. Son cómodos, no tienes que cambiar discos y puedes tenerlos instalados en cuestión de minutos. El problema no es el formato digital. El problema es que se convierta en la única opción.
Mientras exista el formato físico, cada uno puede elegir. Puedes comprar en PlayStation Store, Amazon, GAME, MediaMarkt, Carrefour, una tienda pequeña, buscar una oferta, comprar de segunda mano o incluso comprarle directamente el juego a otra persona. En el momento en el que desaparece el disco, gran parte de esa competencia desaparece también.
Y para mí eso es de lo peor de esta decisión. Un juego físico que sale a 80 euros puede bajar a 60 en una tienda, a 50 en otra o acabar a 30 de segunda mano. Puedes comprarlo, terminarlo y venderlo. Puedes prestárselo a un amigo. Puedes regalárselo a alguien. Puedes conservarlo durante años sin depender de que siga disponible en una tienda digital.
Con una compra digital tradicional nada de eso existe. El juego queda ligado a tu cuenta y punto.
Además, hay algo bastante irónico en todo esto. En 2013, cuando Microsoft recibió críticas por las restricciones iniciales de Xbox One, Sony publicó aquel famoso vídeo en el que explicaba cómo compartir un juego de PS4: una persona cogía la caja y se la daba a otra. Fin. Era una forma simple y bastante efectiva de recordar una ventaja del formato físico.
Trece años después, es la propia PlayStation la que decide eliminar esa posibilidad para sus futuros lanzamientos.
A veces se responde a esto con que “la mayoría ya compra digital”. Puede ser. Seguramente sea cierto. Pero no veo qué gana alguien que compra digital porque desaparezca el físico. Hoy ya puede comprar todo en digital si quiere.
En cambio, quien compra físico sí pierde algo.
Pierde la posibilidad de vender el juego cuando termina. Pierde la segunda mano. Pierde parte de la competencia entre tiendas. Pierde la posibilidad de prestar un juego de forma tan sencilla como dárselo a otra persona. Y también pierde una forma más de conservarlo.
Tampoco quiero idealizar el formato físico. Hoy muchos discos necesitan parches, algunos juegos dependen de servidores y en ciertos casos ni siquiera contienen el juego completo. Pero eso no convierte en positivo eliminar otra forma de distribución. Al contrario.
Seguramente Sony gane con esta decisión. Ahorrará costes, tendrá más control sobre las ventas y dependerá menos de distribuidores y tiendas. Desde un punto de vista empresarial tiene toda la lógica del mundo.
Pero desde el punto de vista del jugador, sinceramente, me cuesta ver la ventaja.
No creo que haya que elegir entre físico y digital. Los dos formatos pueden convivir perfectamente. Quien quiera comprar todo digital debería poder hacerlo, y quien quiera comprar una caja, prestarla, venderla o guardarla en una estantería también.
El problema no es que Sony apueste por lo digital. El problema es que para hacerlo haya decidido eliminar la posibilidad de elegir.
¿A vosotros os afecta esta decisión? ¿Seguís comprando juegos físicos o ya os da exactamente igual que desaparezcan?

